Archive for 15 agosto 2010

VALPORQUERO

agosto 15, 2010

 Ya sabemos que los veranos en el club son un poquito escasos de actividades, porque cada uno tiene sus movidas y vacaciones y es difícil juntarse.

Precisamente por eso, en una de las reuniones en el Sire, me junte con el Pixón para cuadrarnos con los curros y  sacar una sola salida juntos en todo el verano…

El sitio más o menos estaba claro, porque le teníamos muchas ganas a Valporquero entrando por la Sil de Las Perlas.

Así el viernes 6 de Agosto tiramos millas hacia León. Tras unas 6 horas de viaje nos plantamos en Valporquero de Rueda, en un entorno que no prometía mucho en cuestión de cuevas o barrancos…tras mirar otra vez los mapas y los accesos…no jodas que hay dos Valporquero en León!!Caguenp..y otros improperios lanzamos a las 12 de la noche y sin llegar al sitio. Así que otra vez en ruta.

Ya pasada la una de la madrugada entramos en el Valporquero de Torio, ahora sí con un entorno más espectacular y con mejor pinta, buscamos un parquin y nos fuimos a sobar.

El sábado tras un desayuno contundente nos fuimos hacia la sima, viendo como empezaban a entrar las empresas con clientes por la zona turística. La entrada a la Sil de Las Perlas fue más fácil de localizar de lo que en un principio me esperaba y tras ponernos los atos empezamos a descender.

Los primeros pozos eran en rampa y se hacía bastante cómodo, hasta un rapel de 30 en volado super wapo que te dejaba en una sala llena de formaciones, allí nos encontramos con unos chavales de Benavente que tardaban más de la cuenta en encontrar la salida. Lo primero que vieron de nosotros fue un hombre de las cavernas en slips y el quipo completo de espeleo…el Pixón!!!.

Tras buscar en un par de resaltes dimos con el paso, y seguímos ruta los cuatro. La siguiente dificultad era un rapel con una entrada algo estrecha, que le daba más ambiente a la travesía. Ya desde allí rapelar sin parar hasta entrar al curso de aguas de la cueva propiamente dicho.

En esta parte nos pusimos los neoprenos completos y seguimos con rapeles, saltos y algún tobogán hasta llegar al paso de la M. Tengo que decir que la parte acuática es cojonuda con unas galerías tremendamente tochas. En el paso de la M comprobamos que el sifón se podía poner muy heavy con mucha agua.

Después de esto, empezamos a ver la luz y la salida por La Covona. El río seguía haciendo barranco, por lo que nos quedaban un par de rapeles de 30 y 20 hasta la carretera. Nosotros dejamos el coche en el pueblo, así que de no coincidir con esta gente nos hubiese tocado un pateo importante de regreso…

Después de unas cañas, nos dijeron un sitio para dormir y un barranco corto pero muy encañonado que podíamos hacer, así que tiramos para Caldas de Luna donde se encontraba el rollo. Allí sobamos y realizamos el barranco con un pateo en el que casi dejo atrás al Pixa…y un cañón muy chulo pero que pillamos sin agua por tres días…

Cerca de las 2 terminamos el barranco y para Cuenca.

Aqui os dejo un enlace que escribieron los cañoneros que concocimos en la sima:

http://cmb.forosonline.es/board/sima-o-sil-de-perlas-y-curso-de-aguas-valporquero-t368.html

Después de esto, para cuando una travesía en Cantabria?

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NO HAY DOS SIN TRES

agosto 13, 2010

O eso cabría pensar a pesar de lo acontecido en estas  dos jornadas de escalada…

espolon_oeste_torreonMoneda

El primer viaje fue bastante zurullo porque no hubo una buena planificación de viaje ni de ataque a la pared, sin entrar en más detalles la escalada fue de dos largos y retirada en el tercero de Quinito, sin que hubiese nadie que quisiera seguir abriendo vía. La retirada de la vía fue algo comprensible y nos volvimos pensando que se podría hacer sin grandes problemas.

Me centro en el segundo viaje que para mí fue el que más molo y donde más avanzamos en la pared. Después de los errores cometidos en la anterior visita fuimos con extra de motivación hacia la susodicha. Una vez en la base (por decir algo), nos pusimos los arneses y sin cuerda subimos los primeros pasos. En ese momento, hay que decirlo, yo casi me cago de miedo, porque la roca estaba muy rota e íbamos con la mochila a la espalda y aparte la cuerda. Quinito tiró hacia arriba y me aseguro la última parte, ya que aunque no era difícil, la caída ya suponía más de cien metros rulando.

Desde allí como la otra vez, tiramos el teórico segundo largo donde el primer paso es un grieta enorme donde ya te pones en tu sitio, yo con el peso de la mochila casi soy capaz de sacarlo…aunque después se ponía más suave.

En la segunda reunión nos empollamos la reseña y otra vez tiró quinito hacia arriba pensando que estaba casi echo. El paso que le hizo bajar la primera vez lo pasó con ciertos problemas (era un pequeño techo) y después es donde vino el tomate.

Después de ese paso, en teoría venía un parabolt que te daba seguridad para ir a buscar la tercera reunión, pues bien, ese parabolt no aparecía…La cagueta apareció otra vez durante un rato hasta que lo encontró. Aunque todavía quedo caquita para encontrar la reunión que estaba más lejos de lo que parecía en la reseña. Tras llegar a la reunión y montarla, llegue yo disfrutando como un enano (que cómodo es ir de segundo). Mientras estaba subiendo le iba diciendo gilipolleces varias como gritos de Picu Urriellu!! Y cosas así, pero no obtenía respuesta…fue entonces cuando llegue a la reunión y vi un rostro un desencajado y con pocas ganas de choteo. Tras deliberar que podíamos hacer ( pues la parte vertical estaba casi terminada y sólo quedaba crestear, por lo que le propuse que continuaba yo y el más relajado de segundo), decidimos rapelar desde allí, ya que había un rapel claro hasta el suelo, no sin antes asegurarme que era lo correcto, pues teníamos la vía en nuestras manos, Una vez claro que había mal rollito dos rapeles y abajo. La vuelta se tornó muy dura y tuvimos que parar a tomar aliento porque había indicios de infarto de miocardio, y no era yo…

La montaña venció al escalador en esta ocasión, y quizá dio un golpe de gracia, pero esto de momento no se sabrá…verdad Quin?

Un murciélago en Alpes (1ª parte).

agosto 6, 2010

Cuando me dijeron los compañeros de Pucela que si les acompañaba al Mont Blanc, se me cerró un poco el ojete. No es una manera muy elegante de comenzar un relato, pero he de ser franco. Pero como uno es un macho Pteropus, dije que sí.

Llegamos a Chamonix el domingo por la mañana. El menos experimentado del grupo era yo, pero todos nos quedamos un rato extasiados mirando las montañas. Es imposible no hacerlo cuando entras en el valle y ves los bosques, los glaciares, las innumerables agujas y, dominandolo todo desde arriba, la cumbre del Mont Blanc.

Por supuesto, lo primero que uno hace en Chamonix es babear por las tiendas de montaña. Y fundirse unos billetacos, intentando calmar tu conciencia diciendote que es necesaria esa pijada de la que te acabas de encaprichar.

La meteo no era buena para esa tarde, así que decidimos subir al refugio el lunes por la mañana. Y esa noche fuimos a un bar, donde vimos la final del mundial de futbol junto con unos cuantos españoles y un monton de holandeses. Odio el futbol, pero poner la Bandera de España en lo más alto de una plaza francesa es una experiencia inolvidable.

Por la mañana, repartimos achiperres, nos vestimos para la ocasión, y nos fuimos al teleférico de la Aiguille du Midi.

Aquí me teneis en la estación del teleférico, luciendo la bandera del Club y unas indecorosas mallas. El teleférico sube desde los 1030m de Chamonix, hasta los 3800 y pico de la Aiguille du Midi. Es muy recomendable la visita, aunque solo sea para hacer unas foticos. Parte fundamental de la preparación para la actividad es la hidratación, y aquí es el último sitio donde se puede llenar agua gratis sin tener que deshacer nieve.

Una vez arriba, te ves rodeado de una masa de guiris que te miran raro por los hierros que llevas en la mochila. Pero la vista de la Ruta de los Cuatromiles es impresionante. Y dentro de nada debíamos subir por ahí. Además, hay una vista muy bonita de las Grandes Jorasses, el Diente del Gigante, la Vallé Blanche, el Triángulo del Tacul, etc.

Desde la estación del teleférico, hay que atravesar una cueva de hielo para salir a la arista que lleva al Grand Plató. Ahí una valla para que no pasen los domingueros y ahí es donde te pones el disfraz de alpinista.

El tiempo era realmente bueno, así que casi puedes ir en camiseta. Sí que empieza a notarse la altura, dado que la subida en teleférico no da posibilidad de aclimatar como es debido.

La arista, para empezar, te pone las pilas. Aunque hay una camino en la nieve, por la cantidad de gente que pasa, ver la caida que hay a un lado y a otro (a la izquierda, según bajas, hay unos mil metros de caida)  hace que mires muy bien por donde pisas. Yo, como era el novato, fuí encordado, por quitarme un poco el canguelo.

Por la arista vas perdiendo altura hasta llegar al Grand Plató por donde siguiendo la huella se llega al refugio de los Cósmicos. Por la huella, te cruzas con cordadas que vuelven tras hacer actividad y van resoplando subiendo la arista.

Camino del refugio, pasas por la base de la cara sur de la Aiguille du Midi y su clásica, aérea y espectacular vía Rebuffat, por donde van progresando dos o tres cordadas. También vimos varias cordadas haciendo la Arista de los Cósmicos, un clásico obligado de la zona.

El refugio es muy cómodo, pero la de la puerta es muy borde. Dan buena cena (a las seis de la tarde) se puede poner un huevo sentado como Dios manda y las colchonetas son confortables. Lo malo es que la botella de agua esta a cinco pavos y el chupito de hierbas a diez.

Una vez llegas, dejas los hierros y las botas a la entrada, y te registras en la recepción. Hay que decir que actividad vas a hacer al día siguiente, para que te asignen habitación. Los del Mont Blanc desayunan a la una; luego hay desayunos a las tres, a las cinco y a las siete.

Nos despertamos a la una, pero llovía (sí, el cambio climático hace que llueva a 3600m) así que media vuelta en la cama y a dormir hasta las siete.

A las siete el tiempo había mejorado un poco a nuestra altura así que decidimos hacer la arista de los Cósmicos y así aclimatar un poco.

La Arista de los Cósmicos es un cresterío que va desde el refugio de Cósmicos a la terraza de la Aiguille du Midi. Es sencillo, con pasos de III y IV y un paso aislado de V. Con multitud de resaltes, viras, un par de rapeles para sortear los gendarmes y algunos tramos muy, muy aéreos, sobre los glaciares que caen hacia Chamonix (que se ve al fondo del valle, dosmil metros más abajo).

En esta foto se me ve (el de rojo con casco blanco) y al fondo, la ladera del Mont Blanc de Tacul. Puden verse las nubes en la ruta del Mont Blanc, que no dejaban subir ese día.

Fuimos en una cordada de dos (Carmelo y Rosa) y una de tres (Alvaro, Carlos y yo), protegiendo todos los largos con algún friend o lazo. Los guías pasan a toda leche sin colocar un mísero fisurero en ningún paso. Aseguran al cliente con la mano. Me dio miedo verles.

La escalada es entretenida y en un abientazo de montaña estupendo. Hay pasos muy aéreos, algún nevero y pasos de chimenea. Muy variado.

Ahí se nos ve pequeñitos, con un pedazo de gendarme al lado. La escalada se hace con botas y mucha gente lleva los crampones puestos.

Esta es la salida de la chimenea final, casi al lado de la terraza de la Aiguille du Midi. Podeis ver el glaciar de Bossons al fondo. Desde aquí, solo queda una travesía y una mierda de escalera de hierro (que es donde más miedo pasas) hasta la terraza del teleférico.

Y aquí me teneis. Todo un Macho Pteropus tras mi primera escalada alpina. Más feliz que una perdiz. Unas cuatro horas de actividad, entretenida y muy recomendable. Tras una cervecilla para celebrarlo, solo queda volver a bajar por la arista hasta el refugio. Otro día os cuento más.

Au revoir.

GRAN BACHIMALA

agosto 3, 2010

Tras varios días de valle en valle por el Pirineo intentando esquivar las fuertes tormentas tan anunciadas, las hembras pteropus  llegamos al valle de Chistaú con el objetivo de subir al Gran Bachimala, si el tiempo nos dejaba.

Ya la primera noche comenzó a llover,  y llovió y llovió…. por lo que la única posibilidad fue pasar el día siguiente a cubierto, ahogando las penas en vino  y contemplando el  panorama. Al día siguiente amaneció nublado de nuevo. La motivación era cero y la resaca no ayudaba demasiado. Tras valorar la posibilidad de abandonar y volver a Cuenca sin hacer ningún piquito, nuestras intrépidas amiguitas y su acompañante decidieron tirar para el refugio de Viadós esperando que el cielo se abriera. Y así fue, por lo que con no demasiadas ganas,  dolor de cabeza y malos cuerpos  comenzaron la subida con hora pteropus (11:30 de la mañana)

El desnivel a salvar desde el refugio es de unos 1450 metros, por lo que la jornada prometía. Las vistas del macizo del Posets durante la subida eran impresionantes.

Tras una breve parada continuamos la calcetinada sin igual por los praderios hasta llegar al collado señal de Viadós, a unos 2300 metros de altura, en el cual decidimos continuar por la derecha, la subida más corta pero más empinada, en la que habría que crestear para pasar de la Punta del Sabre (3126m) al Bachimala.

Poco a poco se fue salvando el desnivel, y cuando llegábamos a lo que pensábamos sería el comienzo de la arista nos encontramos con una imponente pared, que a primera vista parecía infranqueable.

Una vez en ella se dejaba hacer, aunque era bastante vertical había repisitas y los bloques no estaban en muy mal estado, por lo que trepando con cuidado se pudo salvar . Al superar la pared la arisitita nos esperaba, más larga de lo que parecía desde el collado, aunque en la foto no se aprecia ya que solo se ve la parte inicial hasta la zona más alta.

Poco a poco las nubes nos fueron acorralando, y el Posets desaparecía de nuestra vista. Aunque no parecían muy amenazantes había que intentar salvar la cresta cuanto antes. Así que tras reponer fuerzas en la Punta de Sabre y una vez sudado el vino continuamos la marcha.

La arista se fue haciendo cada vez más afilada y expuesta, sobre todo por su lado derecho, y se fueron sucediendo algunos trepes y destrepes con losas inestables para poder superarla en sus partes más afiladas (de este tramo no hay fotos, ya teníamos bastante, aunque hubieran estado chulas) . Tras casi una hora de arista, no  recomendable para personas con vértigo, llegamos a la cumbre.

Descartada la opción de volver por nuestros pasos y destrepar la pared inicial, comenzamos el descenso por la subida normal al Bachimala, una bajada que al final se hacía insoportable.

Durante la bajada se puede apreciar mejor la longitud de la arista.

En total unas 8 horas de actividad muy gratificantes y sin incidentes.

Agradecer a nuestro acompañante Rafa el buen gusto al elegir el piquito, todo un lujo hacer unos tresmiles en Pirineos en Agosto sin encontrarnos con nadie.